La emergencia climática exige cambiar el modelo de consumo

Un debate organizado por Casa Amèrica y Catalunya Internacional reflexionó sobre la situación de crisis climática actual

Ayer martes, 4 de noviembre, tuvo lugar el debate "¿Una transición justa? Reflexiones ante la emergencia climática", organizado por Casa Amèrica Catalunya y Catalunya Internacional en el marco de la colaboración entre ambas entidades para compartir buenas prácticas entre ambos lados del Atlántico. El debate se centró en la situación de emergencia climática, la transición energética que se ha empezado a poner en marcha y el impacto socioeconómico que ésta tiene en un contexto global de deterioro democrático y de contestación de las instituciones internacionales, incluidas las climáticas.

Tomaron parte en el acto Marta Torres Gunfaus, directora del Programa de Clima en el Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI); Amaranta Herrero Cabrejas, doctora en Ciencia y Tecnología Ambiental e investigadora en la Facultad de Economía y Empresa de la UB; María Elena Herrera Ugalde, coordinadora de la Estrategia Nacional REDD+ de Costa Rica; Nelly Luna Amancio, cofundadora de Ojo Público y periodista especializada en medio ambiente y derechos humanos; y Paula Rodríguez Vargas, especialista en ciudades, clima y biodiversidad en WWF Colombia. El moderador fue Antonio Cerrillo, periodista de La Vanguardia, especializado en medio ambiente.

Marta Nin, directora de Casa Amèrica, fue la encargada de dar la bienvenida a los asistentes y destacó que en el mundo tan polarizado en el que vivimos actualmente no hay margen para más dilaciones a la hora de combatir el cambio climático.

Cerrillo inició la conversación preguntando a los ponentes cuál debería ser la acción prioritaria que emprender para combatir la emergencia climática. Todas las ponentes coincidieron en que no puede ser una única acción, sino que debe ser múltiple y universal. Marta Torres señaló que es necesario trabajar en los sistemas energéticos, la industria, los ecosistemas y los núcleos urbanos. Es necesario apostar, en definitiva, por un cambio de vida y de producción. Rodríguez hizo hincapié en que no nos hemos tomado en serio la crisis climática y que son necesarios cambios radicales porque el tiempo se nos acaba. Ella apuesta por la regulación para hacer cumplir los acuerdos y poner el foco en los núcleos urbanos para controlar y concienciar la demanda de consumo.

Por su parte, Herrero señaló que a pesar de que la emergencia climática es uno de los imperativos ecológicos de nuestro mundo, no es el único, y es necesario emprender acciones multisoluciones que ayuden a combatir tanto la crisis climática como la crisis de biodiversidad: uso de tecnologías más eficientes, reducción del consumo y estabilización de la población. Todo está relacionado: clima, biodiversidad, consumo, producción y vida humana y animal. Por último, en esta primera ronda del debate, Nelly Luna abogó por un replanteamiento del modelo económico actual, instaurado después de la II Guerra Mundial, que está ligado a un modelo político predominante, la democracia. Según ella, no existe un problema de agotamiento de los recursos, sino un mal reparto, ya que el 1% de la población acumula el 44% de la riqueza en el mundo.

En una segunda ronda de palabras, Cerillo les preguntó si las energías renovables son la solución. Las respuestas coincidieron bastante en que a pesar de ser una opción no pueden ser la única, porque actualmente la energía verde es más una agenda económica que ambiental. Los costes y la inversión inicial elevada no están al alcance de todos. Tampoco es la solución a problemas energéticos de países con pocos recursos. Así aumentan aún más las desigualdades, un factor que debería tenerse en cuenta al apostar por nuevas energías. Además, esa energía también entra en contradicción con el equilibrio de la biodiversidad. Transitar de una energía a otra provoca mayor demanda de recursos y tampoco asegura la disminución en el uso de otras energías. Por tanto, el foco debe ser sí o sí el cambio en el modelo de consumo.

Maria Elena Herrera se conectó online para exponer el trabajo del Gobierno de Costa Rica con el programa de venta de bonos de carbono, que permite al país compensar las emisiones invirtiendo en proyectos de captura y reducción del CO2 a la atmósfera y ofrecer incentivos para el uso de energías limpias y la conservación de los ecosistemas. También señaló los acuerdos denigrantes de algunas empresas en las compensaciones económicas con las comunidades indígenas.

Para concluir el debate y ante la próxima cumbre de la COP30 en Brasil, el moderador preguntó a las participantes si creían que las cumbres multilaterales son útiles para la toma de decisiones, en un momento en que el multilateralismo está siendo cuestionado abiertamente. De nuevo, la respuesta fue bastante unánime: hay que mejorar el sistema de gobernanza multilateral, pero de momento no existe otra plataforma alternativa que acoja a la multitud de actores implicados. Además, estas cumbres ayudan a mantener viva la diplomacia climática. Quizás lo necesario es mejorar su legitimidad, hacerlas más inclusivas y dar acceso a actores de subniveles de gobernanza como las regiones y las ciudades, un elemento que ya se está debatiendo.